Todos los caminos llevan a Julia

Conocí a Julia un lunes de 2008 cuando nos recibió en su oficina de Universum, del grandioso museo de ciencias de mi querida Universidad. Sin conocerla, y sin saberlo, admiraba ya su enorme labor. Desde su escritorio, nos invitó amablemente a sentarnos y a mantenernos unos minutos en silencio, mientras terminaba una transmisión por radio. Fue fascinante ser testiga de cómo Julia hablaba con entusiasmo de lo que más le apasiona, de ciencia.


Con su espléndida sonrisa y llena de dinamismo escuchó con atención nuestra quijotesca idea. Queríamos hacer un jardín de ciencia, un museo al aire libre en la ciudad, y claro que no sabíamos ni por donde empezar. Por ello habíamos recurrido a ella, a buscar el aval de una de las más expertas. Más adelante supe que Julia había sido la responsable de la creación de la emblemática Sala de Energía del recinto donde nos encontrábamos, sin duda muy ad hoc a su personalidad; siempre emprendedora y llena de optimismo.


Nos brindó consejos llenos de experiencia y muchas sabias ideas, pero su generosidad fue más allá. Se mantuvo siempre cerca, siendo algunas veces porrista, otras asesora, siempre amiga e impulsora de nuestro novato espacio de ciencia. Derivada de esa visita, aún tengo en mi escritorio los cinco sólidos platónicos de pewter que Julia mantenía en el suyo. No solo salimos de la reunión con un rumbo claro, sino que me regaló de souvenir los poliedros que adornaban su espacio de trabajo. Ahora pienso que no es casualidad. Según los filósofos griegos, estas figuras regulares y perfectas representan todos los elementos que conforman el Universo. Y así es Julia, polifacética, íntegra y consistente.


Y desde entonces, todos los caminos llevan a ella, porque Julia está presente en todos y cada uno de los escenarios de la comunicación de la ciencia en México. Cualquier instancia, asociación o institución que dedique algo de su misión a la divulgación de la ciencia, ha recibido algo de su legado, de su tiempo, creatividad, pasión y trabajo. Y sin duda, su trascendencia va más allá, cruzando fronteras hacia el ámbito internacional, donde ha posicionado a México en el contexto de la comunicación pública de la ciencia, con orgullo y relevancia.


Teniendo como propósito de vida el fortalecimiento y la promoción de la cultura científica de la sociedad mexicana, Julia siempre dispuesta y sumamente entusiasta, ha inspirado a muchas como yo, a enfocar sus esfuerzos hacia la ciencia y el fomento del conocimiento. Ha demostrado que la labor sí vale la pena, a pesar de los diversos vientos. Posiblemente Julia, siendo física de formación, podría explicar cómo ha hecho para lograr tanto, contando con las mismas 24 horas que todos disponemos.


Gracias Julia Tagüeña por tu energía, tu tiempo, y tus espacios. Seguiremos, los amantes de la ciencia, atentos de tus siguientes iniciativas.




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