Con Centaurus ya en México, ¿debiéramos preocuparnos?

Actualizado: 16 sept

La respuesta rápida es “parece ser que no”, o más bien, “no más que las actualmente circulando”. Pero merece que explique un poco más.


Primero aclarar que el extravagante nombre de Centaurus, que corresponde al nombre de una de las galaxias más cercanas a la Tierra, para la subvariante de ómicron BA.2.75 fue propuesta por un tuitero y no obedece a ninguna convención científica. Segundo recordar que las variantes del virus SARS-CoV-2 siguen y seguirán apareciendo mientras continúen los contagios y el virus vaya evolucionando hacia “mejores” versiones de sí mismo: más contagioso, más evasivo de la inmunidad, causando un COVID-19 de distinta severidad. Estos tres atributos son los que pueden irse modulando conforme nuevas variantes van surgiendo y analizarlas a detalle determina qué tanto estas variantes nos deban de preocupar.


Pero no es lo único a considerar. Las nuevas variantes van apareciendo en contextos distintos de la pandemia. Con más de 12 mil setecientos millones de dosis de vacunas aplicadas en todo el mundo, con cientos de millones de personas que se han recuperado tras una, dos o incluso tres infecciones por COVID-19 y con mejores prácticas clínicas de los médicos, los escenarios en que llegan las variantes son importantes a considerar. Imaginemos para comparar burdamente que un individuo llega a una fiesta organizada por desconocidos; no sería lo mismo que sea el primero en arribar, a que llegue cuando la fiesta esta desarrollándose o cuando ésta lleva horas y todos ya andan en plena amalgama: las dinámicas van cambiando y la experiencia de este individuo va a depender de ello: del momento y contexto.


Con esto en mente podemos entonces analizar qué implica que en Instituto Nacional de Medicina Genómica haya ya detectado el primer caso de la subvariante de ómicron BA.2.75 alias Centaurus en una mujer de 43 años de la Ciudad de México.


Existen tres elementos que debemos explorar tomando en cuenta el contexto.


Así que comencemos por establecer cuál es el escenario en que arriba esta subvariante –que tarde o temprano iba a llegar, porque si algo nos ha enseñado esta pandemia es de que si está en algún lado llegará a todos lados-.


Claramente estamos finalizando la quinta ola por COVID-19 causada principalmente por la circulación de la subvariante de ómicron BA.5 que según el Consorcio de Vigilancia Genómica de México sigue siendo la dominante en este momento; y no sólo en México, sino que también en la mayoría de los países del mundo. Así que esto nos sirve de referencia. Sin embargo un pequeño detalle es que en un par de meses arribará el invierno y con ello las enfermedades que se propagan principalmente por vía aérea –no sólo COVID-19, también influenza, gripas comunes- comienzan a aumentar en circulación.

Y ahora sí, los tres elementos:


Elemento 1. La subvariante BA.2.75 alias Centaurus fue detectada por primera vez a finales de mayo en la India donde se esparció por su altísima contagiosidad –cinco veces más contagiosa que las demás de ómicon que de por sí ya eran sumamente contagiosas-, ya que contiene 9 mutaciones en la espícula que le han conferido esta capacidad. Sin embargo, no provocó un aumento significativo ni en las hospitalizaciones ni muertes por COVID-19 y algunos expertos sugieren que quizás debido en parte a que esta subvariante se parece un poco a delta, -que recordemos que fue devastadora en marzo de 2021 en India-, pero además esto se debió también a que los indios tienen una buena protección gracias a la cobertura en la vacunación. Entonces podemos concluir que a pesar de que se expandió en India causando contagios y sustituyó a BA.2, las barreras de inmunidad de la población por infecciones previas de delta y por la vacunación contra COVID-19 mantuvo las complicaciones y mortalidad en niveles bajos.


Elemento 2. Desde ese entonces, esta subvariante BA.2.75 se ha expandido a más de 20 países y sólo Nepal ha mostrado un aumento en casos a causa de ella. Y entre los países que ya hace meses la han registrado está por ejemplo Estados Unidos que confirmó su primer caso a inicios de julio y que sin embargo no logró desplazar a la circulante BA.5 que es la que provocó la gran ola del verano en nuestro país vecino. Es más, revisando los reportes del CDC de las variantes actualmente en circulación encontramos que la única subvariante que está lentamente suplantando a BA.5 es BA.4.6, la Centaurus aparece en el cuadro de incidencias en apenas el 1% de los casos secuenciados. Así que en un escenario de “vida real”, no pudo desplazar a la BA.5. Esto es relevante. Sin embargo la inmunidad no es estática y recordemos que decae con el paso del tiempo, así que de no llegar otras variantes podría seguir latente y aumentar su incidencia.


Elemento 3. Finalmente, estudios en laboratorio que han comparado las habilidades de Centaurus frente a BA.5 han sido muy alentadores. Especialmente mencionaré el publicado en agosto en The Lancet por el Instituto Karolinska en Suecia donde los investigadores concluyeron que la capacidad de evasión de inmunidad de ambas subvariantes es tan similar que no al parecer no podrían competir entre sí.


Todo esto nos lleva a pensar que México, que tiene una gran barrera de inmunidad gracias a la vacunación, y también por haber tenido una álgida ola por delta y la reciente en el verano por BA.5 no tendrá un impacto importante – en hospitalizaciones y muertes- por Centaurus. Me refiero a que si queda latente podría quizás causar contagios, incluso una pequeña ola hacia invierno, pero aparentemente difícilmente podrá ocasionar estragos en el sistema de salud, incluso no parece que podrá ni siquiera establecerse como dominante.


Sin embargo, ya aprendimos varias veces durante la pandemia que es difícil hacer predicciones y el virus logra adaptarse a los entornos con una habilidad extraordinaria, así que quizás estos supuestos sean equivocados. Lo que sí es que vale la pena aclarar que el COVID-19 que causa cualquiera de las subvariantes y variantes del coronavirus es prácticamente igual, y que aunque estemos en el final de la quinta ola por COVID-19 –e incluso cerca del final de la pandemia como lo declaró el Dr. Tedros Adhanom de la OMS- aún hay mucho por hacer y todavía podemos contagiarnos, enfermar, tener secuelas y en personas no vacunadas, y/o con comorbilidades seguir viendo hospitalizaciones y lamentables muertes por COVID-19. Así que aunque en otra etapa y con menor amenaza no perdamos eso que hemos aprendido que es el cuidado y la procuración de nuestra salud.


Una última nota, si no lo has hecho ponte tu refuerzo contra COVID-19 especialmente ahora de frente al invierno; y no olvides usar el cubrebocas y ventilar bien los espacios cerrados, en los entornos de alto riesgo. No menospreciemos aquellas herramientas que nos han permitido llegar a hoy.


Si quieres profundizar un poco más sobre Centaurus, te dejo esta excelente discusión de hace un par de semanas en Nature, porque la gran pregunta sigue siendo no Centaurus como subvariante aislada sino, ¿qué pasará en su enfrentamiento con BA.5?: https://www.nature.com/articles/d41586-022-02154-4


¡Cuídate!



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