El boicot del sistema inmune: un arma de doble filo

La comunidad científica, en la urgencia por encontrar cura a la enfermedad COVID-19 causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, estudia a detalle la forma precisa en que el virus ingresa a nuestras células. La entrada del virus a las células se considera el momento de inicio de la infección. Comprender a la perfección este mecanismo, la patogénesis, es de vital importancia para desarrollar más y mejores alternativas que interrumpan la infección.


Sin embargo, hace unos días, un grupo de investigadores liderado por Alex Shalek de MIT y colaboradores de la Escuela de Medicina de Harvard, reportaron en la revista Cell, lo que podría ser una arma de doble filo.


Hecho 1

La forma en que el virus logra entrar a las células humanas es a través de la gran afinidad que el pico, o spike, del virus encuentra con un túnel que tienen en la superficie nuestras células. Los spike, llamadas proteína S, son los picos en forma de corona del virus. El túnel, conocido como ACE2, es un factor convertidor de angiotensina, que el cuerpo usa para regular la presión arterial; nada que ver con el virus. Pero lo importante es que para que el virus ingrese a nuestras células debe unirse el spike al ACE2; como una llave se introduce a una cerradura. Esa es su vía de acceso, el virus busca ese portal.


Hecho 2

Cuando el cuerpo detecta la invasión del virus, activa una cascada de eventos de defensa coordinados por el sistema inmunológico. Entre todas las células y moléculas que utiliza, se liberan unas sustancias, llamadas interferones que son una clase de citosinas importantes en la contienda de destrucción del virus. Se llaman interferones por su capacidad de “interferir” con la replicación del virus. (Incluso, seguro has escuchado que una de las complicaciones de Covid-19 es la exagerada tormenta de citosinas que el sistema inmune provoca).


Hasta aquí todo va bien.

El virus entra a las células usando receptores ACE2. El cuerpo aniquila al virus usando como una de las estrategias, el despliegue de interferones.


El boicot.

Los investigadores, reportaron en un artículo que aún espera autorización para publicarse en Cell, que la presencia de interferones activa el gen que produce ACE2 en nuestras células. Es decir, que el aumento de interferones que combaten al virus, también hace que nuestras células construyan más puertas de entrada, y que el virus encuentre entonces más oportunidades de refugiarse en las células, de proseguir la infección. Un intento por frenar el ataque, provoca mayor invasión.


Dilema.

Este hallazgo, que aún requiere de mayor investigación, pone en duda el tipo de tratamientos para aplicar a los pacientes con Covid-19. ¿Promover al sistema inmune, para combatir al virus o suprimir al sistema inmune con medicamentos antiinflamatorios para disminuir las citosinas, incluidos los interferones? Los médicos tendrán que encontrar el balance perfecto entre estimular y frenar la respuesta inmunológica. Mientras tanto, los científicos seguirán ahondando en los secretos aún por descubrir.



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