Xenobots y el Universo asimétrico: una pausa al coronavirus

Ante la covidización de las noticias, algunos avances de la ciencia quedaron eclipsados. Es por ello que hare una breve pausa a la pandemia para darle el merecido espacio a dos descubrimientos importantes de conocer.


Xenobots

Como inspirados en una película de ciencia ficción, científicos de la computación y biólogos moleculares se aliaron para crear el primer robot vivo. Desarrollaron unos pequeños entes a partir de mezclar inteligencia artificial con biología, seres tan diminutos como un grano de sal, capaces de existir en la interfase entre lo digital y lo vivo. Hechos inicialmente de células madre extraídas de embrión de cierta rana, evolucionan en células de piel y de músculo cardíaco con la capacidad de crecer, repararse, moverse, juntarse, cargar peso y obedecer a diversos comandos de un programa de computación. El experto en robótica, Joshua Bongard de la Universidad de Vermont, crea los algoritmos para controlar a las diminutas máquinas biológicas desarrolladas por el biofísico Michael Levin de la Universidad de Tufts. “No son ni un robot tradicional ni una especie animal conocida.” La belleza de estos organismos, que debieran llamarse realmente “biobots”, es que no están hechos de plásticos, metales, concreto, ni acero; más bien son de material orgánico, de células vivas, son robots biodegradables. Su nombre proviene del de la rana africana con garras, Xenopus laevis, muy acertado porque además “xeno” se refiere a algo extraño, y adherido al sufijo de robots, “bots”. Los investigadores creen, que en un futuro, estos seres sintéticos podrán usarse para limpiar desechos radiactivos, recolectar micro plásticos de los océanos, trasportar medicamentos dentro del cuerpo humano, incluso viajar dentro de las arterias para raspar placa de colesterol acumulado. Sin duda, este es el inicio de una nueva disciplina científica.


El Universo es asimétrico

Uno de los mayores dilemas de la ciencia es entender cómo es que la explosión inicial del Big Bang arrojo como resultado la materia que conocemos y que conforma al Universo. Según la física cuántica, en un universo perfecto, no podríamos existir; si el universo fuera balanceado, simétrico, habría igual cantidad de materia y antimateria, y de ser así, éstas se hubieran aniquilado, dejando solamente energía. Sin embargo, aquí estamos, sí existe la materia. Así que la gran duda a resolver consiste en entender cómo es que hay algo, en vez de nada. La hipótesis que soluciona esta cuestión asume que para que existan los planetas y estrellas, incluso nosotros, tuvo que haber, al inicio del Universo, en el momento de la gran explosión del Big Bang, más materia que antimateria, de tal forma que no se cancelaran por completo. Los físicos cuánticos han estimado que el origen de ese desbalance inicial correspondía a una inequidad en la cantidad de neutrinos, unas partículas subatómicas sin carga. La gran noticia llego hace unos días, cuando un equipo multinacional de investigadores reportaron en la revista Nature, los resultados de un experimento conocido como T2K. Este grupo, usando un acelerador de partículas y dos medidores a distancia en Japón, encontraron lo que podría ser la primera evidencia contundente de que sí existió en el momento del Big Bang una mayor cantidad de neutrinos que antineutrinos, sugerencia de un Universo asimétrico que permitió la creación de la materia. El CERN, junto con instituciones de Estado Unidos, realizarán un nuevo experimentos para replicar este importante hallazgo.


Finalmente, y antes de dejar el mundo microscópico de la inteligencia artificial y de las grandes preguntas cósmicas, vale la pena resaltar dos fechas que celebraron aniversarios de oro en este mes de abril.


Primero, el 50 aniversario de la famosa frase de “Houston tenemos un problema”, pronunciada por el astronauta Jack Swigertel e inmortalizada por el comandante de la misión del Apolo 13, Jim Lovell, el 13 de abril de 1970 cuando su cápsula espacial, encaminada hacia la Luna, tuvo una fuga de oxigeno que los obligo a suspender la misión y regresar con éxito de emergencia a casa. Para marcar este momento NASA compartió fotografías inéditas de la misión y hubieron varios eventos virtuales, mi favorito, esta del viaje completo de Apolo en tiempo real https://apolloinrealtime.org/13/


Segundo, el evento que desde el 22 de abril de 1970 festejamos, el “Día de la Tierra”. Una celebración anual que ha fomentado la concientización colectiva por el cuidado de nuestro planeta, la casa común. Y aunque generalmente se acostumbra recordarlo saliendo a paseos para convivir con la naturaleza, ahora en el encierro, Earth Day se festejó con múltiples iniciativas virtuales. Cuando se acordó celebrar el Día de la Tierra aún no se habían acuñado términos como calentamiento global, hoyo de ozono, gases efecto invernadero ó bonos de carbono, sin embargo ya se conocían los desastres de derrames petroleros y la inspiradora imagen de la Tierra vista desde el espacio. Es increíble la cantidad de proyectos de ciencia ciudadana que suman esfuerzos para contribuir a las ciencias de la tierra y multitud de ideas verdes para sumarse para promover la sustentabilidad y reparación del planeta. Busca alguna con la que te identifiques en www.earthday.org y celebra a la Tierra. Incluso aquí un simulador creado por Bloomberg para visualizar distintos escenarios ante soluciones al cambio climático: https://www.bloomberg.com/graphics/2020-global-warming-simulator/


“Millones de personas, especialmente las que viven en las ciudades, están experimentando por primera vez lo que significa respirar aire limpio y mirar las estrellas en las noches” – palabras de la naturalista Jane Goodall entorno al Día de la Tierra para Scientific American, con la esperanza de que los encierros ayuden a que la gente aprecie el mundo natural.

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