Lo que hay de cierto en la ecuación: Hungry + Angry = Hangry

El acrónimo utilizado por primera vez en 1992 por Rebecca Camu en un cuento, es literalmente la contracción de lo que sucede con el desesperante estado de ánimo cuando tenemos hambre. Me refiero a esa situación de irritabilidad muchas veces incontrolable (enojado en inglés, angry) que sufrimos irremediablemente cuando tenemos bajos los niveles de azúcar en sangre y en consecuencia sentimos hambre (en inglés hungry). Muy atinado juego de letras para describir esa sensación de urgente desesperación aún sin traducción al español. Hangry.

Pero, ¿qué hay detrás de esta expresión?

Los científicos han comenzado a explorar los cambios emocionales que se derivan de la sensación de hambre y encontraron que es posible que sea un arma de supervivencia que el hombre primitivo desarrolló para asegurar su alimento. Incluso experimentos en roedores han demostrado que aquellos privados de alimento producen endocanabinoides que agudizan los sentidos aumentando el estado de alerta. En otros, se han encontrado actitudes de persistencia así como un incremento en decisiones riesgosas. Claro que eso no te da derecho a justificar la mala actitud antes de la comida; pero si explica la agresividad que resulta de ella.

Investigadores de la Universidad de Kentucky encontraron que el auto-control consume mucha glucosa del cerebro, por lo que cuando tenemos bajos niveles de azúcar, y en consecuencia sentimos hambre, disminuye sustancialmente la capacidad de mantenerse sereno, de auto-contenerse.

En varios estudios, los investigadores han confirmado que individuos en estados bajos de glucosa tienden a ser más impulsivos y muchos presentan muy mal humor. Aunado a esto, se ha confirmado que las discusiones de parejas antes de la cena son mucho más intensas que después de ingerir alimentos (y supongo que mucho menos si la cena se torna romántica). Que las sentencias que dictan los jueces justo antes de la hora del almuerzo son más punitivas que después de ingerir alimentos. Y que sorpresivamente la gente es menos caritativa si no ha comido pero acumula objetos y gasta 60% más dinero que los compradores bien alimentados.

Así que a pesar de que aún no se entiende el mecanismo psicológico exacto que logra estas curiosas emociones lo cierto es que es una sensación que en mayor o menor medida todos hemos experimentado, pero que sin duda tiene una evidente solución; no caigas en provocaciones y …¡come!

Por todo esto te recomiendo que si presientes que te queda poca azúcar para dominar tus emociones evites, en la medida de lo posible, entrar a una sala de juzgados, tomar decisiones que podrían ser venturosas, ir a tiendas departamentales, discutir con tu pareja u ofrecer un donativo.

En 2015, el Diccionario Oxford en inglés, incluyó entre sus páginas la palabra hangry; por lo que a pesar de que te sugiero que una buena botana te acompañe la próxima vez que abras el Scrabble, es importante que consideres que el acrónimo de 13 puntos es legal en el juego; pero sólo en el tablero. Evitemos a toda costa ser su víctima, procuremos la paz mundial.


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