El rollo con los rollos de papel de baño y la personalidad HEXACO

Un total de 1,029 adultos de 35 países contestaron una encuesta a fines de marzo; en ella, no solo compartieron detalles demográficos, sino también revelaron su comportamiento respecto a la cuarentena, su percepción de miedo a COVID-19 y por que no, también confesaron su nivel de consumo de papel de baño.


En ese entonces, sabíamos que la epidemia de coronavirus era más bien respiratoria, un hecho que nada tuvo que ver con que algunas compañías de papel higiénico reportaron un aumento del 700% en sus ventas en Europa y América del Norte. Evento que se suscitó a pesar del discurso político que pedía no incurrir en compras de pánico, que el abasto de insumos estaría garantizado. Pero los que pudimos, no esperamos las instrucciones oficiales y corrimos a los supermercados, hicimos las largas colas, desbordamos los carritos y nos guardamos inmediatamente en casa. Todo ello en marzo. Hace lejanos 3 meses.


Ante esto, investigadores en antropología evolutiva del Instituto Max Planck, estudiaron los resultados de esta encuesta internacional y los compararon minuciosamente con los componentes de personalidad del modelo HEXACO, tratando de encontrar si la personalidad tenía que ver con este comportamiento masivo. Los hallazgos fueron publicados el 12 de junio mostrando con evidencia científica por qué algunos acumulamos todo ese montón de papel higiénico. O más bien, cómo somos los que penosamente actuamos así.


En ese entonces, mientras estas compras sucedían, algunas columnas periodísticas explicaban que apilar recursos limitados era posiblemente un acto de egoísmo en el contexto de la escasez, resultado del debate de pensar en uno mismo vs. en los demás. Otros textos exponían que el papel de baño era un símbolo de seguridad ante la percepción de amenaza por la enfermedad. También, fue interpretado en términos de teoría psicoanalítica clásica, hipotetizando acerca de la conducta de individuos con auto-disciplina y auto-control, pero que irónicamente eran los que hubieran tenido que evitar los impulsos de este exceso.


Para estudiar las diferencias en el consumo empírico de papel higiénico, los investigadores del Instituto Max Planck usaron el modelo de personalidad HEXACO propuesto hace casi veinte años por Ashton y Lee y que organiza las personalidad en seis grandes dimensiones: H-humildad/honestidad (sinceridad, modestia, justicia); E-emocionalidad (ansiedad, dependencia, miedo); X-eXtraversión (alta sociabilidad, autoestima social); A-cordiAlidad (flexibilidad, paciencia, misericordia); C-esCrupulosidad (diligencia, organización, prudencia, perfeccionismo) y O-apertura a la experiencia (apreciación estética, creatividad, inquisitivo, no convencional).


¿Podrías predecir lo que encontraron?

Hubieron tres hallazgos principales. Primero, evidentemente, quienes percibían mayor amenaza por la pandemia compraron más higiénico. Segundo, quienes tenían personalidad E-emocionalidad experimentaron mayor miedo a Covid-19 y como consecuencia, acumularon más rollos de papel. Y finalmente, las personas con personalidad altamente C-esCrupulosidad apilaron más papel de baño. Estos resultados mostraron ser bastante robustos. A pesar de que fueron ajustados para niveles sociodemográficos y de políticas locales, encontraron lo mismo en todos los países europeos estudiados, Canadá y Estados Unidos. Al parecer, así somos los humanos.


Los que sí, es que lo que motivó con mayor intensidad la compra de este producto desenrollable fue la percepción del miedo, apoyando la idea de que serviría como símbolo subjetivo de seguridad. También, entre mayor la edad de la persona, más acentuado este comportamiento.


Interesante ahondar en la razón por la cual quienes tienen personalidad H-humildad/honestidad no presentaron el cambio esperado en sus patrones de compra. Un estudio hecho en Gran Bretaña había encontrado este comportamiento precisamente en ellos. Quizás se deberá explorar más a fondo los multi factores que promueven las irracionales decisiones que tomamos.


Mientras tanto, estos curiosos resultados no sólo son interesantes para explicar nuestro actuar ante una emergencia de salud, la incertidumbre y el contagio de tendencias en redes sociales. Sino que también enfatizan la importancia de que las autoridades mantengan una comunicación clara, reconociendo la ansiedad inherentes a ciertos grupos, al mismo tiempo que transmiten un cierto control.


¿Habrá sucedido algo similar cuando todos salimos en hordas a comprar toallitas de cloro, alcohol en gel, hidroxicoloroquina, levadura para hornear, oxímetros, tintes de pelo y ahora, mascarillas y caretas? Te sorprenderías, pero los productos cuyas ventas aumentaron significativamente durante los encierros fueron los bidets, las máquinas para hacer pan, equipo para hacer ejercicio en casa, albercas inflables, accesorios para computadoras, barnices de uñas y… claro, los rompecabezas. Gracias a todos los repartidores de paquetes; nos dieron la máxima satisfacción de saber que el mundo aún giraba. La única certidumbre del día era saber que la caja sí llegaría.


Admito, atiborré mi congelador de café oaxaqueño bien molido, seis paquetes. ¿Cuál fue tu cobijita de seguridad?




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