Desnaturalizando al coronavirus con burbujas de jabón

Hace exactamente 5 semanas saqué en este medio la primera nota sobre la entonces posible pandemia de coronavirus; en ese momento quizás solo los matemáticos hubieran podido predecir lo que estamos viviendo el día de hoy. Lo que es una realidad, es que la mejor arma para prevenir la infección de esta diminuta partícula viral es el simple y cotidiano jabón. Es este un momento en que la ciencia, por encima de la economía y la política, debe ser quien dicte el quehacer de los terrícolas.


Estrategia: primero, conocer al enemigo

El coronavirus es una nano partícula hecha de una capa de proteínas y grasas llamadas lípidos en su superficie. Recordando un poco de química básica y otro tanto de la experiencia de toda cocinera, sabremos que el aceite y el agua no se mezclan, son líquidos no miscibles. Esto hace que el virus, cuya superficie es principalmente “grasa”, se mantenga íntegro en una gota de saliva.


Como decía el famoso anuncio de un detergente bastante conocido, es de dominio público que el jabón “arrasa con la grasa”; y es que la molécula saponificada de jabón contiene una región compatible con los lípidos y otra región que se solubiliza en agua. Si imaginamos al jabón como si fuera un trapecista, podríamos pensar que en una mano tiene a las grasas y en la otra al agua; el jabón es una molécula capaz de unir lo que en otras circunstancias no se lleva bien.


Misión: segundo, conocer su plan de ataque

El coronavirus, gracias a los lípidos y proteínas que tiene en su superficie, tiene la capacidad de adherirse levemente a superficies rugosas y porosas; por lo que textiles y maderas son perfectos para albergarlo. Sin embargo, el lugar ideal para que el virus se pegue con mayor facilidad es nuestra piel. Si alguien, portador del coronavirus nos estornuda estando a aproximadamente 2 metros de distancia o bien tocamos un objeto de material poroso con partículas virales lo más seguro es que traigamos impregnado en la ropa o en la piel algunos coronavirus. Como contraste, el coronavirus se pega menos a superficies más lisas como el teflón, la porcelana y el acero.


Aunque lo tengamos en la piel, el virus sigue en el exterior, no ha logrado infectarnos, aún esta fuera de nosotros, por lo que tenemos aún control sobre su ingreso a nuestro sistema.


Defensa: bloqueo

Lo que sí es que continuamente nos tocamos la cara. Es algo que hacemos inconscientemente durante el día. Al hacer esto estamos acercando, sin querer, al virus a las mucosas, sus vías de entrada predilectas. Es por esto que todas las autoridades de salud recomiendan precisamente no tocarnos la cara.


Haciendo referencia a las características lipídicas y proteicas de la superficie esférica del virus y la propiedad “casamentera” del jabón entenderás porque es tan importante en esta fase lavase las manos. Ya que el virus se adhiere particularmente bien a la piel hay que lavarnos las manos con jabón por varios segundos; hay que hacerlo con conciencia. El jabón lo que hace es romper los ligeros enlaces que mantienen la integridad de la cápsula viral. Deshace la unión entre los lípidos, rompiendo al virus por completo. Cuando el jabón deshace la superficie del virus éste se desintegra. Es importante resaltar que el virus no esta vivo, es un conjunto de macromoléculas químicas muy bien estructuradas; cuando se inactiva, deja salir su material genético, ARN, y se vuelve no-funcional.


Cabe mencionar, que otros jabones como lavatrastes, detergentes, o shampoos, también podrían funcionar, las propiedades surfactantes son equivalentes… sin embargo estos no están diseñados para ser utilizados sobre nuestra piel y pueden lastimarnos. Sin embargo, a falta de jabón de barra, pues cualquier jabón si cumple la función.


Combate: el alcohol

Cuando no estamos cerca del extraordinario dúo del agua y el jabón es excelente opción usar alcohol desinfectante. Ni tequila, ni mezcal. Debe ser alcohol con una concentración mayor de 60% para que sea efectivo. Al ser un solvente, el alcohol disuelve el lípido y hace permeable la cápsula viral. Es importante recalcar que la barra de jabón es mucho más efectiva que el gel antibacterial; sin embargo cuando andamos en la calle el alcohol es mejor que nada.


Las autoridades de salud han hecho pública la forma en que se debe de lavar las manos con jabón y la forma en que debemos frotar las manos con gel antibacterial. Es diferente. Vale la pena observar con detenimiento las infografías públicas y compartirlas con los niños. Finalmente lavarse las manos constantemente es una forma, simple y sencilla, de eliminar el virus de nuestra piel y evitar considerablemente la infección y propagación del COVID-19.


Campo de batalla: ser ciudadanos responsables

Ante la desmedida diseminación de incertidumbre, las medidas drásticas de contención y la prueba colectiva a la que estamos sujetos, es fundamental que entendamos qué esta y qué no esta en nuestro control.


Por lo pronto, podemos aislarnos, tratar de no acudir a lugares públicos ni aglomeraciones, no estar cerca de personas posiblemente enfermas y mantenernos conscientes de nuestro estado de salud. Especialmente cuidar a la gente mayor y pacientes con enfermedades crónicas. A fin de cuentas todo se resume en una decisión individual, a la integridad y compromiso cívico de cada quien: lavarnos las manos con agua y con jabón por veinte segundos. Tal cual pin pon el muñeco.


La epidemia, ahora ya pandemia, esta poniendo a prueba la conciencia colectiva de la sociedad; la responsabilidad que tenemos ante el prójimo. Evidentemente el virus no conoce fronteras ni gentilicios, nos ha mostrado la vulnerabilidad que todos tenemos como seres humanos; sin hacer distinciones de ninguna índole.


Frente al nuevo coronavirus la extraordinaria noticia es que la mejor protección es una accesible barra de jabón. Quizás la prueba a la que la humanidad esta hoy en día sometida nos recuerda cómo lo más sencillo se remite a lo más simple.

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