Deltracrón y sus secuaces: ¿algo que preocupar?

Es completamente falso eso que decían, que ómiron iba a ser la última variante, sigo sin saber a quién se le ocurrió desinformar con tal idea. Ya aprendimos a lo largo de dos años que entre más contagios existen más oportunidades le damos al coronavirus para que encuentre mejores versiones de sí mismo: el virus no dejará de evolucionar, “es natural que vaya adaptándose”, parafraseando a Charles Darwin. Si bien es importante que los científicos y tomadores de decisiones sigan con rigor la pauta al virus y monitoreen con cuidado las variantes que van surgiendo, no todas ellas tendrán un impacto y debieran preocuparnos. Así que cuidado con caer en el amarillismo de algunas notas periodísticas. Espero con este texto responder las dudas en torno a ellas y otorgar herramientas para comprender el contexto de los encabezados.


¿Cuándo preocupa una variante?

Preocupa cuando su comportamiento a nivel clínico y epidemiológico cambia, es decir, cuando se convierte en un virus más contagioso, y/o causa un COVID-19 más severo o letal, y/o cuando evade la inmunidad adquirida gracias a las vacunas y/o a haber sobrevivido la enfermedad. Las variantes que han llegado a nivel de Variante de Preocupación han sido alfa (por más contagiosa), beta (por evadir inmunidad de vacunas), gama (por evadir inmunidad por haber tenido COVID), delta (por ser aún más contagiosa y causar COVID-19 más severo) y finalmente ómicron (por casi todas las anteriores).


¿Qué es deltacron y las nuevas variantes?

Cuando tenemos al mismo tiempo circulando en una población varias variantes diferentes, como estamos ahora en el mundo viendo casos por delta, así como por las subvariantes de ómicron BA.1 y BA.2, puede suceder que una misma persona tenga una coinfección. Es decir que al mismo tiempo este paciente tenga dos tipos de coronavirus a la vez. Cuando esto sucede y coinciden las subvariantes y/o variantes en la misma célula, el material genético puede mezclarse entre sí resultado en nuevos virus distintos, combinados; con un poco de cada uno. A este proceso se le conoce como “recombinación” y es bastante común en los virus. De esta forma, haciendo recombinaciones durante las coinfecciones por la coexistencia de distintas variantes en circulaciones, es que se han encontrado uniones entre delta y ómicron (mal llamadas “deltacron”), y también conjugaciones entre las ómicron, enre las subvariantes BA.1 y BA.2.


¿Deben procuparnos?

No, Al momento no hay ninguna evidencia que indique que estas combinaciones provoquen un cambio significativo en el comportamiento de las variantes originales que conocemos: delta y ómicron, es decir estas mezclas ni parecen causar un COVID-19 más severo, ni ser más contagiosos, ni evadir con mayor éxito la inmunidad. Hasta el momento las vacunas que se han aplicado, especialmente en quienes tienen también su refuerzo, han mostrado gran efectividad para evitar complicaciones y muertes por COVID-19, como si fueran un seguro de vida.


¿Y cómo evitamos enfermarnos con estas nuevas variantes?

La buena noticia es que las mismas herramientas ya conocidas funcionan para evitar todos los coronavirus: el bajar la exposición evitando estar con personas positivas, así como usando el cubrebocas y procurando la ventilación (debido a que se propagan igualmente por el aire pudiendo permanecer por horas suspendidas como en un humo transparente).


¿Cómo se llaman estas nuevas variantes y por qué no tienen nombres como las otras?

Al aparentemente no tener un cambio en el comportamiento de sus “padres”, de delta y ómicron, no han sido nombradas con letras griegas por la Organización Mundial de la Salud, y sólo están siendo nombradas bajo la nomenclatura Pango que usan los científicos para estudiarles…y claro que esperemos que se queden así.


¿Cuáles son entonces estas nuevas variantes?

Hasta ahora son tres linajes ó familias nuevas:


-XD es el resultado de la recombinación entre delta y la zona del spike (de la espícula) de ómicron BA.1 y se ha encontrado en Francia, Alemania, Dinamarca y Holanda. En Estados Unidos y en Australia se han descrito combinaciones similares, de otras proporciones de delta y BA.1 a la XD 444 europea, llamadas XD 439 y XD 437 respectivamente. Es decir el linaje XD ya cuenta con al menos tres subtipos más.


-XE es el resultado de la recombinación entre las subvariantes de ómicron BA.1 y BA.2 con la parte estructural (incluido el spike) de BA.2, y el resto es de BA.1. Ésta está en amplia circulación en Gran BretaSe ha encontrado en Francia, Alemania, Dinamarca y Holanda.ior y recen demasiado los virus que coinfectan no es facil te.omo si ña.


-XF, también descrita en Gran Bretaña, es menos frecuente que la anterior y es el resultado de la recombinación entre una zona pequeña de delta y la sección estructural (incluido el spike) de BA.1.


O sea que técnicamente XD y XF serían las mal-apodadas “deltracron”. Y quizás la única que pudiera cambiar ligeramente su comportamiento serían las XD. Recordemos que mucho de la forma en que se contagian, infectan y evaden inmunidad las variantes reside en la zona del spike.


¿Por qué no hay alguna recombinante entre delta y BA.2?

Aún no hay registro de delta con BA.2, quizás porque no han coincidido ampliamente en el tiempo y espacio geográfico como ha sucedido entre delta y BA.1. Pero es muy posible que ya exista y no se haya aún detectado.


¿Son todas?

No. Seguramente hay más; incluso desde un inicio de la pandemia se han encontrado algunas otras recombinaciones, no es la primera vez, pero no todas estas combinaciones son identificadas, caracterizadas y publicadas; para hacerlo debiéramos de muestrear y secuenciar a todas, o casi todas, las personas que tienen COVID-19 y eso solamente lo hacen países con gran monitoreo como Dinamarca seguida de Gran Bretaña; y también tener varios coronavirus SARS-CoV-2 con genéticas bien distintas circulando a la vez (como lo son delta y las dos ómicron) para poder identificar con claridad los contrastes en su ARN. Si se parecen demasiado los coronavirus que coinfectan a una célula no es fácil distinguir recombinaciones en su descendencia.


¿Y las que acaban de detectar hace unos días en dos viajeros al llegar a Israel?

Seguramente es una recombinación entre las dos ómicron, entre las subvariantes BA.1 y BA.2, es decir esta nueva detectada y por secuenciarse en Israel caerá aparentemente dentro del linaje de XE.


¿Cambia la enfermedad COVID-19?

No. Todos los casos de COVID-19 están causados por la infección del coronavirus SARS-CoV-2. Y todas las variantes desde alfa, beta, gama, delta, ómicrón, XE, XF, XD o las que vengan, TODAS causan la MISMA enfermedad que es: COVID-19


Tengo COVID-19, ¿cuál variante tengo?

No importa cuál sea, realmente para tu medico es el mismo protocolo terapéutico sea la variante que sea porque la enfermedad es la misma, es COVID-19. Las pruebas de PCR y antígeno rápidas detectan la presencia del virus SARS-CoV-2, con ellas no se puede saber con precisión cuál variante es. Para ello habría que enviar las muestras a los laboratorios de investigación que hacen secuanciación genómica. Es un proceso más caro y laborioso.


¿Quién hace en México esto?

En México el monitoreo de variantes lo hace el Consorcio de Vigilancia Genómica a través de algunos laboratorios como el del Instituto de Biotecnología de la UNAM, y con ello conoce cuáles son las variantes que están circulando en el país, en la población mexicana. Lo hacen tomando muestras periódicas de pacientes en distintos estados de la República Mexicana y secuenciándolas genéticamente. Este Consorcio hace reportes para que la población general conozca el estado de la pandemia, y publica cada una de las secuencias en la base de datos abierta llamada GISAID para que los científicos de todo el mundo conozcan esta información. Así todos sabemos lo que sucede en todos lados.


¿Cómo hacer que esto se detenga?

Disminuyendo los contagios, ampliando la cobertura de vacunación y protegiendo especialmente a las personas de alto riesgo y con inmunosupresión.












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